- Según la OMS, el estrés prolongado y las preocupaciones económicas aumentan la ansiedad, una problemática que en Ecuador se refleja en más de 1,2 millones de atenciones en salud mental registradas por el Ministerio de Salud Pública en 2025.
- Desde Laboratorios Bagó se promueve la prevención en salud mental a través del autocuidado, la detección temprana y la búsqueda oportuna de apoyo profesional.
Enero no solo marca el inicio de un nuevo calendario. Para muchas personas, representa el regreso abrupto a la rutina, la presión financiera post-festividades y una disminución del contacto social. Esta combinación puede generar un impacto real en el estado de ánimo y la salud mental. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés prolongado y las preocupaciones económicas son factores detonantes de ansiedad y trastornos del ánimo. En Ecuador, esta realidad se refleja en cifras concretas: durante 2025, el Ministerio de Salud Pública registró más de 1,2 millones de atenciones en salud mental, de las cuales más de 146.000 correspondieron a depresión, evidenciando una problemática creciente en la población económicamente activa
En este contexto, cada enero gana visibilidad el concepto de “Blue Monday”, asociado al tercer lunes del mes, que en 2026 fue el 19 de enero, y popularmente descrito como “el día más triste del año”. Más allá de su origen conceptual, el término ha servido para visibilizar que muchas personas experimentan apatía o desmotivación tras las fiestas de diciembre. Especialistas coinciden en que este malestar no responde a una fecha puntual, sino a la convergencia de factores psicológicos, sociales y económicos propios de esta época.
Desde el punto de vista médico, la llamada “depresión de enero” no equivale a un trastorno depresivo mayor, pero sí constituye una señal de alerta cuando el malestar se prolonga. El retorno abrupto a la rutina, las expectativas no cumplidas y el estrés por deudas pueden provocar alteraciones del sueño, cansancio, irritabilidad y dificultades de concentración, afectando también la salud física y la productividad laboral.
Frente a esta realidad, la Dra. Carla Cevallos, Jefe de Seguridad, Salud y Ambiente de Laboratorios Bagó del Ecuador enfatiza que la prevención y la detección temprana son fundamentales para evitar que el malestar emocional se cronifique:
- Reconocer las emociones sin minimizarlas. Sentirse abrumado o triste tras las fiestas es una respuesta natural ante cambios bruscos, y validarlas permite actuar a tiempo y evitar que el malestar se cronifique.
- Otro aspecto clave es ordenar la preocupación financiera. Transformar la ansiedad económica en acciones concretas, como elaborar un presupuesto realista y priorizar gastos esenciales, reduce la sensación de descontrol y tiene un efecto directo y positivo en el bienestar psicológico, Según Gallup, el bienestar financiero forma parte de las dimensiones medidas dentro del Well-Being Index, que evalúa la percepción de seguridad financiera y control económico de las personas como un componente central del bienestar general en 2026.
- Asimismo, recuperar rutinas básicas de autocuidado es esencial. Dormir adecuadamente, mantener horarios de alimentación y retomar de forma progresiva la actividad física ayudan a regular el estado de ánimo y son claves para prevenir síntomas depresivos leves y favorecer la recuperación emocional tras periodos de alta exigencia.








